David escucha al profesor con atención pero sin placer. Esta universidad obtiene sus fondos de la investigación, no de formar buenos profesionales, así que sus profesores son buenos investigadores, pero no tienen porqué ser buenos transmitiendo conocimientos, y este es uno de esos casos, el profesor Vaquero, que según los alumnos no recuerda bien dónde está el norte. David tiene que esforzarse simplemente para mantener su cabeza centrada en lo que dice. | David está sentado hacia atrás, mirando al profesor y sabiendo que debería fingir atención, pero lo más que puede es mantener sus ojos fijos en él. Su mano casi le dice que se ponga a dibujar en el cuaderno, que será más útil ya que, de todos modos, ya se sabe la explicación de hoy e incluso tiene hechos los ejercicios. Sólo el conocido egocentrismo de este profesor, y su costumbre de suspender a los que no le suena haber visto en clase, le hacen estar aquí. |
A veces David tiene la sensación de que grandes partes del mundo, de la sociedad, de lo que sea, están diseñadas para conseguir que las personas dejen de tener fe. Fe en sueños, en deseos, en aspiraciones, ambiciones... Para que se muevan con inercia, dentro de unos caminos marcados. No le gusta, pero cuando quiere quitarse esa sensación le basta con leer libros, ver películas, jugar con videojuegos... Sabe que también están creados por otras personas, pero todo eso, libros, películas y videojuegos, no sólo permiten imaginar otras posibilidades en el mundo, sino hasta cierto punto identificarse con sus personajes y con sus situaciones, e incluso emocionarse con sus historias. O a veces sólo descargar stress machacando a un contrincante virtual. | A veces David tiene la sensación de que grandes partes del mundo y de la sociedad están diseñadas para aplastar los deseos de la gente, la imaginación, la capacidad de sentir incluso. Poco a poco es como si convirtiera a personas sanas y creativas en madejas de persona que se mueven con el viento y se enredan en las piernas de las que aún son creativas, como cadáveres que, sin ni siquiera saberlo, sirven a los objetivos de sus asesinos y a enlentecer a la siguiente presa. Cuando acaba volviendo a casa, acaba imaginando historias, algunas de pasiones encerradas, otras de rabia explotando en violencia. Otras veces sólo quiere coger un videojuego y descargar stress destrozando enemigos virtuales. |
Al final ha ocurrido lo que David temía: ha perdido el hilo de lo que estaba diciendo el profesor Vaquero mientras dejaba vagar sus pensamientos, y ahora se enfrenta al silencio en el que se sume una clase cuando el profesor acaba de preguntar algo a alguien específico. David mira los ojos del profesor. | |
David mira la pizarra y lo que hay escrito. - Disculpe, ¿podría repetirme la pregunta, por favor? - dice - La pregunta es si el lenguaje descrito en la pizarra es un lenguaje regular o un lenguaje incontextual - responde Vaquero, sin dejar de mirarle - Es un lenguaje regular. P es concatenación de A, B y C, pero los tres son lenguajes regulares, y la concatenación de lenguajes regulares es siempre un lenguaje regular - - Si es un lenguaje regular, ¿cuál es su expresión regular? - - a*b+cc - responde David, tratando de desproveer a su tono de toda emoción. Toda emoción que diga "esta asignatura no es tan difícil, a ver si das algo más de velocidad y así podemos aprovechar mejor el tiempo" Y sobre todo, la emoción que añadiría "jodido cabrón" - Muy bien. En efecto, se puede formar una expresión regular a partir de... - Vaquero reanuda su perorata para el total de la clase mientras David se echa hacia atrás y mira la punta del bolígrafo. | |
Contestada la pregunta, David vuelve a concentrarse en la clase. "Mejor que estas cosas no pasen", se dice. Aguanta la hora como puede, los minutos parecen alargarse como una sustancia pegajosa y densa, y cuando el profesor ya da la clase por terminada, algunos de los alumnos de las primeras filas se empeñan en hacer preguntas en modo alguno inteligentes, probablemente para disfrazarlas como interés en la asignatura y quedarse mejor grabados en la memoria de Vaquero. | David, mientras recoge con discreción sus cosas, maldice para sus adentros a esos alumnos idiotas que no dudan en hacer preguntas más idiotas todavía para preguntar algo al profesor y así hacerle creer que le necesitan o que son "buenos" alumnos. "Como si no tuviera clases mejores a las que ir tienen que estar estos idiotas aquí retrasándome", piensa. |
Finalmente es el propio Vaquero quien decide dejar el resto de las dudas para la próxima clase. David supone que se habrá dado cuenta de que los alumnos sólo intentan pelotearle, o quizá él también tiene otras cosas que hacer. David se echa la mochila al hombro y sale de la clase con suavidad. | Finalmente es el propio Vaquero quien decide dejar el resto de las dudas para la próxima clase. David enarca las cejas y piensa que a pesar de ser demasiado egocéntrico para su propia inteligencia, al menos no es tan idiota o infeliz como para dejarse engañar tanto. David se echa la mochila al hombro y sale de la clase con agilidad. |
miércoles, 12 de agosto de 2009
Una clase cualquiera
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