lunes 17 de agosto de 2009

Huellas

- Entonces hundo la cabeza en el vientre del ciervo, ¿sabe? y sé que me lo estoy comiendo. Aunque en ese momento ya tengo manos, quiero decir que ya no soy un lobo. - el joven recuerda la sensación del sueño, carne caliente y sangre recién brotada resbalando por sus labios, el aire frío templando su garganta al respirar, y sobre todo la sensación de estar donde debe.
- Bueno, Thomas. Cuando piensas en un ciervo, ¿qué representa para ti? -
- Mm, no sé. Un animal, con cuernos... -
- No, me refiero a qué representa. Un ciervo es un animal con cuernos. Lo que pregunto es para ti, específicamente en ese sueño, ¿qué representa ese animal? -
- Pues... en realidad nada. Quiero decir que es sólo comida. -
- ¿No hay ninguna emoción relacionada? Matar un ser vivo, quizá culpa, quizá satisfacción... -
- Pues en realidad... lo que siento es paz. Como si las cosas fueran como deben ser. Como si el ciervo supiera que eso tenía que ocurrir y aceptara su parte igual que yo la mía. -
- Aunque tu parte implica su muerte. -
- Sí, pero es como si fuera el orden natural, ¿sabe? -
- Entiendo. Bien, entonces cazas un ciervo y cuando lo estás comiendo ya no eres un lobo ¿cómo continúa el sueño? -
- Pues hay lobos a mi espalda, como apoyándome, ¿sabe? y humanos también. La sensación es como si fueran familia, pero más cercana aún. -
- Ya veo. Thomas, ¿cómo te sientes con tu familia? -
- Bueno, son mis padres, ¿sabe? les quiero. Sé que no son mis padres biológicos, quiero decir, ellos me dijeron hace años que me adoptaron porque no podían tener hijos, pero siempre han estado ahí. -
- Mm. Y los hombres de tu sueño, ¿qué edad dirías que tienen? -
- Mayores que yo, aunque no tanto como para ser mis padres. -
- ¿Hermanos, quizá? -
- Sí, es posible. -
- ¿Alguna vez has echado en falta el poder hablar con alguien de una edad más parecida a la tuya? -
- Como un hermano, ¿verdad? No especialmente. -
- Verás, Thomas. En tu sueño se combina una escena socialmente no aceptada, como es comer crudo un animal al que acabas de matar, lo que implica cierta violencia latente, con la sensación de pertenencia a un grupo comprensivo, que te apoya en esas acciones. Con la mente, sin embargo, y los sueños, siempre es difícil dar ideas determinadas: es como un puzzle, en el que la mayoría de las piezas están en tu cabeza. En algún momento, a través de las preguntas de un psicólogo, un padre, un amigo, una pieza cae en su sitio, encaja, y te deja más fuerte y más libre. Como es cuestión entonces de examinar, a ver si esto te recuerda algo de tu vida actual: una elección difícil, algo que tus padres, tus profesores o la sociedad en general no entenderán bien, o que crees que no lo harán. -
- Bueno... -
- ¿Sí? -
- Desde siempre he ido con mi padre a sitios naturales, bosques, montañas, cosas así. Siempre hemos sido respetuosos con el medio ambiente, recogiendo la basura que dejábamos e incluso la que encontrábamos, si era el caso, y tratando de no molestar a los animales. Mis padres son muy firmes en cuanto a mantener la armonía, no sólo en el medio natural, sino con las personas también. Sin embargo... Bueno, en el instituto tuve una pelea, nada serio, aunque mis padres me echaron una buena bronca cuando se enteraron, pero después de eso un chico del instituto que lo vio me dijo que podría apuntarme a su gimnasio, que entrenan defensa personal y esas cosas, y que tengo un don para eso... -
- Y tú crees que tus padres no lo entenderían, ¿verdad? -
- Sí. -
- ¿Te gustaría entrenar allí? ¿Has visto el sitio, sabes qué practican? -
- Bueno, no. Pero cuentan cosas de este tio. Dicen que una vez llegó a clase tarde, con un corte en el vientre, vendado, y acompañado de dos policías. Al parecer le dieron ese corte unos tipos que intentaban atracarle o algo así, y él les envió al hospital. Recibió un corte, pero envió a tres tipos al hospital... -
- ¿Y a ti te gustaría hacer eso? -
- Bueno, quiero decir, mis padres siempre dicen que hay que poner la otra mejilla y todo eso, pero luego ves que cuando alguien se aprovecha de ti, o te golpea, si intentas calmarle con palabras o no te defiendes, lo que hace es seguir pegándote, ¿vale? El tío que me pegó en clase incluso me tiró al suelo y me pateo antes de que yo dejara de hablar y empezara a golpearle, ¿sabe? Así que, quiero decir, a veces en la vida puede que haya que pelear, ¿no? Mejor estar preparado... -
- ¿Es posible que haya algo más? Muchos jóvenes de tu edad necesitan una forma de liberar estrés e ira en forma de ejercicio físico, algunos más agresivos que otros. No es algo malo en realidad, de hecho, si lo que necesita la mente es un ejercicio orientado a lucha es mejor practicar uno que de paso te ayude a entender esos impulsos, y sobre todo a controlarlos, que ignorar esos impulsos. ¿Crees que podría haber algo así? ¿Sientes una ira que no puedas calmar corriendo o levantando pesas? -
- Bueno... quizá tenga razón. A veces, quiero decir que todo el mundo se enfurece a veces ¿no? -
- Ajá. -
- A veces sí me siento furioso. -
- Bien, me da la impresión de que es algo que te interesa. Por supuesto, tendremos que solucionar el conflicto entre esa necesidad y la opinión de tus padres, así que, ¿qué te parece si pensamos cómo planteárselo? -
...