jueves 13 de agosto de 2009

Cantando

La voz suena en una canción sin música, hablando de árboles, de costa, de verde. Pero las palabras son sólo sonidos que no entiendo realmente, sólo imágenes que surgen con ellas, como el sonido de la voz. Como la vibración de una lámina de cobre o de madera, arrastrada por el viento del bosque que acaricia los árboles con su espalda al pasar, que juega con las hojas con su aliento, a medias en sueños, antes de salir del bosque, al mar.
Al mar abajo, muy abajo en el acantilado, con el aire sin memoria y sin palabras del mar. Con el aire azul del cielo, azul del océano, inconsciente, ausente. Con el aire azul, el aire verde se mezcla, le acaricia con sólo un leve reconocimiento como respuesta en los ojos ausentes, blanco nube, mientras la canción le mira sonriendo comprensiva, sin esperar respuesta, ojos verdes, piel corteza, pelo negro oculto por el rojo de la tierra...
La voz enmudece, a medio, disolviendo el sueño, y curva los labios levemente sonriendo.
Despierto y recuerdo.
Cierro la boca y la miro en silencio.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bonito el relato...