lunes, 22 de septiembre de 2008

Rutina

La ducha es de los mejores inventos que se han creado. El agua, caliente o fría, golpea tu piel y resbala por ella de una forma fantástica. Te relaja o te despierta sólo con girar el grifo y cambiar la temperatura del agua. Puedes concentrarte en la sensación del agua golpeándote e ignorar los problemas que se pelean por tu atención dentro de tu cabeza. Ojalá hubiera filtros antispam para la mente...

Salió de la ducha y se secó mientras salía hacia la habitación del estudio, combinando sala de estar, dormitorio, comedor... En la vieja casa de sus padres eso eran habitaciones independientes, y aquí sólo eran unos cuantos metros cuadrados. Todo el mundo vivía así, hoy en día, así que hacía tiempo que había dejado de preocuparle. En la generación anterior empezaron los cambios, ahora todo el mundo usaba su independencia, lo más estable que había era el contrato con una empresa, y eso no era mucho decir. Las empresas se esforzaban de formas distintas según los empleados. Los que tenían formaciones bajas eran fáciles de sustituir, así que no se molestaban en tratar de conservarles. A los que tenían formaciones más altas, más experiencia, más títulos, les cuidaban más, pero las demás empresas también lanzaban sus ofertas, así que tarde o temprano alguien mejoraba la puja y el empleado cambiaba.
Este hombre en particular incluso escribió un artículo sobre los cambios que la vida laboral traería en la sociedad. Con tanto cambio de contrato, de empresa, de vivienda, el alquiler se popularizaría. La frecuencia de cambios haría incómodo tener demasiadas cosas así que se acumularía menos volumen, menos peso. Ya casi nadie tenía libros de papel, todos eran en formato electrónico. Ordenadores portátiles en donde veían la televisión, alquilaban películas onlines, leían...
Como había menos cosas que guardar, los pisos no necesitaban tanto espacio, tantas estanterías o armarios. La gente era más libre, o eso decían los anuncios y los periodistas optimistas.
La otra cara de la moneda era que con tantos cambios la mayoría de la gente ya no buscaría relaciones estables, caería el número de matrimonios, la natalidad...
Al final una cosa equilibraba el resto. La población envejecida que preocupaba a los políticos acabó muriendo de la propia vejez, "arreglándose" por sí sola (aunque fueron los gobiernos de cada país los que se quisieron apuntar la medalla del resurgir económico)
No eran malas ideas, aunque no era el único que era capaz de mirar más allá de algunos años, y en esa época casi todo el mundo escribía sus propias ideas a través de internet. Pocos se hacían famosos, y los que lo conseguían normalmente eran producto de empresas de marketing, discográficas, editoriales...

Por supuesto, nada de esto preocupaba ya a este hombre. Se miraba al espejo vigilando que sus manos hicieran correctamente el nudo de su corbata, a pesar de que con la cantidad de veces que lo había hecho ya era como observar pájaros en el parque. Los ves moverse, pero no hace falta que les digas qué hacer. Ahora ya no había muchos pájaros, claro, pero cuando este hombre era pequeño era normal. Hoy en día los parques estaban dentro de centros comerciales, con tiendas de ropa para los adolescentes, parques y tiendas de juguetes para los niños, tiendas para sus padres...

El hombre terminó de arreglarse, se puso la americana, echó una última mirada a su propio reflejo mientras la abotonaba, y salió por la puerta. Otro día de trabajo, otro día de vida.

Otro día con el que entretenerse hasta que llegara la noche.
Hasta que llegaran todos los pensamientos a los que nadie quería dar espacio en su cabeza.