martes, 2 de septiembre de 2008

Las estrellas a la espalda, y tierra bajo los pies

Demasiado tiempo ha pasado
mientras buscaba guía en las estrellas.
Demasiadas veces he esperado su llamada
mientras sólo aire sentía bajo mis piernas,
y después, mirando alrededor,
veo en el espejo que el tiempo no ha esperado,
que puertas abiertas se cerraron,
que los teléfonos dejaron de sonar,
cansados de no ser cogidos,
y que los viajeros del pasado
no volverán.

Puedes decirlo como quieras,
pero buscar respuestas
en las estrellas
sólo te distrae del suelo.
Un último intento he hecho
para alcanzar la atención
de la estrella bajo la que nací...

Pero sigue sin responder,
y la costumbre, y el mirar despierto,
han evitado que me pierda de nuevo
escuchando en vano, buscando una respuesta.

Ahora es el suelo lo que siento bajo los pies,
paso a paso, noto mis dedos abrazando la tierra oscura,
llena de vidas ocultas, aún sin nacer.
Semillas ocultas, calor, humedad, alimento...
Todo está preparado para surgir,
sólo esperando el momento.

Se acabó el ocultarme detrás de paredes,
perderme leyendo e imaginando
¿qué habrá más allá y qué podría haber pero no hay?
Salgo a ver, pero no a mirar.
No voy buscando, pero salgo dispuesto a encontrar.

El cielo ahora es sólo el color de fondo del mundo.
El sol es un profesor llevando luz sobre lo oscuro.
La luna es una vieja amiga dando nuevas perspectivas,
dejando medias verdades, y medias fantasías.

Abrazo la tierra
y siento que ellos sienten que ya era hora,
que se alegran.
Se acabó el guardar el dentro dentro
y el fuera, fuera.
Ahora dentro y fuera
sólo es algo temporal.
Cosas de dentro saldrán fuera,
cosas de fuera entrarán dentro.
Se acabaron las barreras,
sólo dinteles y puertas abiertas.

No cambio fuera por dentro,
no abandono el interior.
Sólo lo quiero todo,
aunque no quiera nada.

Es difícil de explicar:
es viajar entre los mundos,
cambiando cuando decida mi viento.
Decidir mi propio camino.
No es fijarme en los demás y sus deseos,
ni para contrariarlos ni para seguirlos.
Si voy por donde otro quiere, vale.
Si no quiere que vaya, vale.

Decisiones y ya está.
No hay más que ver,
sólo un hombre,
con las estrellas a la espalda,
y tierra bajo los pies.